UNA BANDA Y UNA BANDADA
26 ago 2008 Dejar un comentario
Miren ustedes: esto que les cuento es como que me hubiera pasado a mi mismo. Aunque lo he cogido de una tercera persona, que lo cuenta en primera, sin haberlo sido. Pero, todos nos entendemos. Porque nos puede pasar a cualquiera.
Al parecer (al "padecer", digo), hay por toda España una banda de niños rumanos. O muchas, esparcidas. A algunos la necesidad les afila el ingenio, no para trabajar y ganarse la vida, sino para vivir sin dar golpe, a costa del sudor de la frente del de-enfrente.
Al "padecer" (al parecer, según se desprende de la historia real), hay en España una bandada de bancos que, por lo menos, son inseguros. O todos los bancos, esparcidos por nuestra geografía. Pero son inseguros con el dinero de sus clientes. Que el suyo lo tienen bien protegido. De esos 300 euros que se llevaron las niñas rumanas (no se dice en la historia que sean rumanas, mas yo lo digo), el banco no ha perdido ni un solo euro. Para eso tiene el seguro. Que lo pagamos todos los clientes. Ellos, los bancos, nos lo venden como un servicio. ¡Qué caradura!… Pero esa tercera persona de la historia (y la primera, y la segunda…) ha tenido que pagar 30 euros, que es como un diezmo (nunca mejor dicho), por recibir ese servicio. ¡Já!.
No sé quíen tiene más culpa en esta historia. Si los niños, demasiado espabilados; o los bancos "rumanos" (no se dice en la historia que sean rumanos, mas yo lo digo); o las tres personas ingénuas que la hemos sufrido.
Estoy pensando en pagar directamente el diezmo a los niños, traperillos. Sería, por lo menos más humanitario. Más económico. Y más seguro.
