DIÁLOGO CON …

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 ¿Me vais a creer?… La noche del sábado me envió un mensaje un griego sabio y viejo, muy viejo… Yo estoy todavía tirulato. No salgo de mi asombro… Veréis, veréis:

Me dijo:

– Ínclito amigo leonés: Me llamo Arístocles de Atenas. Nací, claro, en Atenas, en el año 427 antes que vuestro Cristo. Mi padre, Aristón, era un noble heleno que siempre presumió de ser descendiente de Codro, el último rey de Atenas, antes de la república que me tocó vivir. Soy un anciano que sobrelleva bien los años. Tuve ya desde joven las espaldas muy anchas, y ese ha sido mi apodo en vida, y para la posteridad. No quiero dar más vueltas: ¡Soy Platón: "el de anchas espaldas"!…

A los veinte años yo escribía comedias; pero en el año 407 tuvo lugar un acontecimiento decisivo en mi vida, al conocer a Sócrates, que con sus 63 años se convirtió en mi único maestro, hasta su muerte…Y con él, me enamoré de la Filosofía.

Como sabrás, Sócrates nunca escribió su doctrina. Era un partero de las ideas. Y sus herramientas eran sus lábios, su lengua y sus ojos. Mejor dicho: las palabras que salían de su boca, preguntando, preguntando; y los silencios que ofrecía desde sus ojos cegatosos, escuchando, escuchando… Y las dudas que provocaba en todos sus diálogos.

Los diálogos de Sócrates me han llegado a subyugar de tal manera que vosotros me habéis llegado a conocer por "Los Diálogos". Mas, nunca sabréis si la doctrina de mis Diálogos es del maestro, o son mis ideas propias que salen a la luz en manos del partero…

Y como tú, dilecto amigo, has titulado "Diálogo", y has invitado a dialogar, yo ahora recuerdo uno de los muchos diálogos de Sócrates, que escribí… Intercambiaba el maestro sus palabras con Fedro y hablaban así:

Pero en este punto del mensaje, yo, el ínclito amigo leonés, me atreví a interrumpir al sabio de anchas espaldas:

Le dije:

– Admirado amigo de la sabiduría: mi página es breve, y los amigos que llegan despistados a leer en mi cuaderno quieren los textos breves. Buenos y breves… ¿Cúantas líneas ocupa tu discurso, recordando ese diálogo de Sócrates y Fedro?

"El de las anchas espaldas" me dijo, calculando en din A-4:

– De 380 a 400 líneas, creo yo…

– Me temo que son demasiadas,le dije- Y me apena no poner a la vista de todos ese diálogo entre Fedro y tu maestro

En este punto exacto, se me encendió una luz en mi cerebro. Fue como una idea del mundo real de las ideas de Platón. La luz es más prosaica, pero también más práctica. Y le dije al sabio griego:

– Pero no te preocupes. Acabo de tener una idea que va a complacer a todos: A tí que te has molestado en enviarme ese diálogo hermoso y enjundioso; a Sócrates y a Fedro, porque al fin de los tiempos van a estar en Internet; y a mis amigos huevones (¡así los llamo yo!), que podrán ver,si quieren, esa charla filosófica; o no verla, si no…

Verás, Platón: voy a comprimir tus palabras, y las encerraré en este enlace:

http://www.uned.es/manesvirtual/Historia/platon/fedro.html

El que quiera que pinche. Que pinche, que corte, y que coma… Y el que no, pues ¡no!.

(Alfredo Escalada/01.10.2mil6)

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