¿HALLOWEEN O TENORIO?

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Pensamiento de hoy:

"Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina."

CHESTERTON, Gilbert Keith

Hoy, ni siquiera yo sabía lo que me iba a encontrar a la vuelta de la esquina…

Es bueno conocer los orígenes y los significados de las cosas:

Halloween es una fiesta que se celebra en gran parte del mundo occidental, sobre todo en los paises anglosajones, la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos.Sus orígenes se remontan a los celtas, y la fiesta fue exportada a los Estados Unidos por los emigrantes irlandeses en el siglo XIX , más o menos por 1846. La fuerza expansiva de la cultura norteamericana ha hecho que Halloween se haya popularizado también en otros países, pese a que mucha gente, en especial en países en que se conservan otras tradiciones relacionadas con ese día, la considera una fiesta estadounidense.

La historia del Halloween se remonta a hace más de 2.500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, el preciso día 31 de octubre de nuestro calendario. El ganado era reunido, de los prados en los establos. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar. Para evitarlo, los poblados celtas ensuciaban las casas y las "decoraban" con huesos, calaveras y demás cosas desagradables de forma que los muertos pasaran de largo asustados, de ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas en la actual víspera de todos los santos y también los disfraces. Es, así pues, una fiesta asociada a la venida de los dioses paganos a la vida.

Se dice que las brujas utilizaban los cráneos de las víctimas humanas y las adornaban con velas entre las cuencas de los ojos y la nariz. Cuando los paganos irlandeses llegaron a Estados Unidos, no podían llevar acabo estas prácticas con cráneos humanos, de modo que utilizaron calabazas.

Pero a mi me gustan más nuestras tradiciones propias. Por ejemplo, la tradición teatral que en estos días se celebra con la representación de la obra romántica de Zorrilla, Don Juan Tenorio. Sería muy largo hablar del mito de don Juan, del valor intrínseco de la obra de Zorrilla, de su fama actual, etcétera.

Sólo quiero poner dos ráfagas, dos textos de dos escenas. La primera, reflejo del Tenorio calavera, irreverente, cruel, fantoche, sacrílego y despiadado… 

 

Por dondequiera que fui

la razón atropellé,

la virtud escarnecí,

a la justicia burlé,

y a las mujeres vendí.

Yo a las cabañas bajé,

yo a los palacios subí,

yo los claustros escalé,

y en todas partes dejé

memoria amarga de mí.

Ni reconocí sagrado,

ni hubo ocasión ni lugar

por mi audacia respetado;

ni en distinguir me he parado

al clérigo del seglar.

A quien quise provoqué,

con quien quiso me batí,

y nunca consideré

que pudo matarme a mí

aquel a quien yo maté.

Y la segunda, – archiconocida – , reflejo del Don Juan conquistador, cursi, romántico, y enamorado…

¡Porque el amor le salvará, al fín!…

 

¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí. bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando vida mía,
la esclavitud de tu amor…

Pues, yo me quedo con Don Juan Tenorio. Y con la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.

(Alfredo Escalada/01.11.2mil6)

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