PUENTE BLANCO

José A. Fernández Ordóñez en el prólogo del libro "Catálogo de los puentes anteriores a 1936. León", señalaba como uno de los objetivos de su obra el "contagiar el gusto por la visita, la observación y el estudio …". Este autor hablaba de los puentes, pero muy bien podría servir para cualquier otra actividad cultural. Yo, en este cuaderno, – entre otras cosas- también quiero contagiar el gusto por la visita, la observación y el estudio de los pueblos, sus paisajes y entornos. ………………………………………..

Cómo llegar:

  La mejor opción es cojer el camino de concentración que arranca de la carretera, frente al Restaurante Anoma, de Villahibiera, en dirección al río Esla. Al llegar a la ribera del río se coje una senda paralela al soto del río en dirección al norte. Como a unos doscientos metros se nos aparecerá el Puente Blanco, como un fantasma, entre los chopos y la maleza…

En el mapa se ve claramente el gran meandro que hizo el río, cuando se desvió del puente...

Ver mapa, marcando en B: Villahibiera,

y eligiendo el zoom más apropiado. 

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 "…Lamentáblemente, una gran parte (del puente)… ha desaparecido, quedando al descubierto el núcleo de tierra, cascotes y mortero de cal. También han desaparecido los petos, y las claves se muestran en la rasante alomada; de ella ha desaparecido también todo rastro de pavimento. Los estribos se abren oblícuamente al eje del puente; se encuentran bastante deteriorados y recubiertos de maleza . Además, el izquierdo, aguas arriba, ha sido socavado, y se mantiene como un muro exento, separado del terreno. En general, se conserva en mejores condiciones aguas arriba que abajo. Debería reconstruirse y utilizarse, con su hermoso entorno, para adtividades de tiempo libre…"

(cita extractada del libro de Fernández Ordóñez)

"El puente blanco", un cuento fantástico:

Érase una vez un puente blanco, hecho con piedras blancas. Estaba un día ojeando el río. Estaba midiendo con los ojos la distancia que había de lado a lado. Así, a ojo, habría TRES O CUATRO ojos. Los ojos del puente son como las zancadas. Depende del zancudo que las dé: si es un enano paticorto, o es un zancón zancudo muy gigante… El río también puede ser: estrecho, como un soldado tieso y desfilante; rechoncho y ancho, como una vega frondosa y opulenta; e inabarcable, como un río de vidas, como un juego de meandros… como un sueño gigante.El puente estaba peripuesto, presumido, casi ya terminado… Y miraba al río, que traía rizos blancos en el agua, y le besaba los pies, descalzos, y le arrullaba… El puente estaba tirulato, y se quedó con los ojos en blanco. Era ya de noche; y se quedó dormido, con los ojos cerrados…El río era un astuto. De noche, se hinchó de agua. Había llovido mucho, aguas arriba. Y la nieve blanca de Peñacorada, aguas arriba, en la montaña, le infló los bordes, rompiendo los lindes y los banzos. Y el río se desbordó, rompiendo todos los meandros aquietados. Al llegar a la altura del puente blanco… – mejor dicho: a su bajura – se negó a pasar por debajo. Y se marchó cien ojos más allá, a la derecha (a su derecha), escarbando, escarbando…El puente blanco despertó. Se restregó los ojos. Eso le llevó un rato. Restregar TRES ojos es muy pesado. Y además sin espejo, donde mirarse.

No se lo creía, el pobre. El astuto río le había abandonado. …

   

Variaciones sobre el Puente Blanco

(imagen original de Resti Andrés, de Quintana de Rueda).

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