LA CHANTRÍA

 

 En el barrio viejo, – y "Húmedo" – de León, hace muchos años que vivió un sochantre; es decir: un canónigo especial que tenía la función de dirigir el canto en la Santa Iglesia Catedral. Eran tiempos de negrura en el clero eclesial, representado en el vestir enlutado y brillante de las sotanas, y las tejas que tapaban las testas tonsuradas de los curas. Y eran tiempos de "friura", y de mucha necesidad… El viejo chantre malvivía, junto con su criada. Las malas lenguas de los parroquianos decían que para salir adelante el viejo cura hacía "maravillas"… También con la criada. El canónigo presumía de que, a pesar de la premura, en su cena nunca faltaba un buen caldo de ave, y un muslo de la misma ave, que volaba a su cazuela cada día.

Nos lo cuenta Luis Mateo Díez, en un relato negro e inquietante, de esos que se contaban en los "filandones" del crudo invierno leonés. Mateo Díez nos dibuja al viejo cura: amaneciendo en su terraza, con vistas a la Pulchra Leonina; acechando a los grajos, sigiloso; sonriendo, casi diabólicamente, con un pájaro negro muerto entre las manos, como un trofeo de caza. Y a la criada, enlutada también, desplumando al grajo; remendando con sus plumas brillantes la sotana raida de su amo; y cocinando en un pote sempiterno el caldo y la carne dura del bicho, hasta exprimirlo y ablandarla…

Pero, ay: la maravilla de sorber cada día una sopa de ave, y de comer su carne macerada, día tras día, terminaba muy mal. El viejo cura se oscurecía cada tarde un poco más; su nariz crecía y se retorcía, volviéndose azulada y dura; su cuerpo se encorvaba más y más… Y lo peor de todo: su garganta se volvía, primero aguardentosa, y despues seca y dura, muda de voz humana…

Un día, en el ensayo de los chantres, el canónigo quiso entonar un "gradual", para poner de ejemplo al coro. De su garganta llegó a salir un "cruaggg" soberbio y estentóreo. Los grajos que revoloteaban los picos de la Catedral, se asustaron; y la negra bandada de pajarracos huyó despavorida hasta las choperas de La Serna y La Candamia… O hacia el sur, en las eras de Santa Ana y los huertos de La Chantría

Y por allí están. Hasta hoy.     

Película El huerto del Chantre Película 

Película

       (con otra música de fondo) >  La Chantría, un parque leonés con encanto 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s